
Evitar que el vidrio se agriete al doblarlo
No hay nada peor que ver cómo un pedazo de vidrio se rompe justo en el momento en que se alcanza la temperatura adecuada para su procesamiento. Es frustrante y causa desperdicio de recursos. Por lo general, esto ocurre porque la temperatura cambia demasiado rápidamente como para que el material pueda adaptarse.
Cuando se realiza un doblado preciso o un proceso de templado, lo que se está haciendo es luchar contra los efectos del choque térmico. Para superar este problema, utilizamos lámparas de infrarrojos de onda corta y carcasas con alta reflectividad, para mantener el calor exactamente donde es necesario.
El secreto está en la velocidad.
No basta con programar un temporizador y esperar lo mejor. Los ciclos de calentamiento lentos no son efectivos en estos casos. Por eso utilizamos fuentes de alimentación controladas por tiristores. Estas permiten ajustar la potencia en milisegundos.
Imagínelo como un interruptor de atenuación, pero mucho más potente. Si la potencia permanece constante, la superficie del vidrio se quema, mientras que su núcleo sigue frío. Esa diferencia de temperatura es lo que hace que el vidrio se agriete. Al variar rápidamente la potencia, el vidrio se expande de manera uniforme. Sin estrés, sin grietas.
No deje que el calor se escape
Una lámpara por sí sola es bastante ineficiente; desperdicia la mitad de su energía en el aire. Para solucionarlo, utilizamos reflectores de aluminio pulido o recubiertos de oro, para devolver toda la radiación infrarroja hacia el vidrio. Esto permite concentrar el calor en el punto exacto donde se va a doblar el vidrio.
La forma también es importante. Utilizamos curvas parabólicas para que la energía impacte sobre el vidrio a un ángulo de 90 grados. De esta manera, el calor permanece dentro de la pieza de trabajo y no se escapa hacia el marco de la máquina.
La realidad complicada de este proceso
El problema es que al utilizar tanta energía infrarroja, se genera mucho calor. No todo ese calor llega al vidrio. La carcasa de la lámpara se calientará enormemente. Si no se utilizan ventiladores o sistemas de enfriamiento adecuados, el revestimiento del reflector se deteriorará. Una vez que eso ocurra, aparecerán “puntos calientes”, y todo volverá al punto de partida: vidrios rotos.
Un último consejo: no utilice cables normales. Los cables comunes se derretirán bajo la carga de radiación de una lámpara de doblado. Utilice cables resistentes a altas temperaturas. Además, mantenga una distancia focal adecuada para lograr eficiencia, pero deje suficiente espacio para que el aire circule.